Nosotros

Por Samuel Jiménez Moraga

La situación chilena se caracteriza por su conflicto con la realidad: lo que se ve no es necesariamente lo que es y lo que es no siempre se ve.

La síntesis de que la democracia es "el gobierno del pueblo, para el pueblo y con el pueblo" ha sido desde la creación de la República de Chile un ficticio compartido, como si fuese una verdad y un concepto fantasmal, que los grupos de poder traducen como populismo en las esferas de ayer y en sus Medios comunicacionales ahora.

La creación de los Estados Nacionales en los acuerdos de 1648, el paso de la economía predominantemente agrícola a los procesos industriales y urbanos, que cambiaron efectivamente los modos de producción y de vida con la Revolución Industrial, han tenido en el caso chileno un comportamiento diferente. Acá la ganancia, la acumulación de capitales y el poder político han tenido que ver más con el comercio, la especulación y, sin duda, los abusos encubiertos en un tejido legal, que les proporciona amparo y legitimidad.

En Chile, la explotación de los trabajadores ha sido fuente de riquezas; son considerados como un "recurso" en la minería, la agricultura, los servicios.

Los años de la industrialización chilena, particularmente entre las décadas del 30 al 70, y los procesos de Reforma Agraria entre los 60 y los 70,fueron violentamente interrumpidos por el Golpe Militar, la intervención de USA y la complicidad de los representantes políticos de los grupos de poder e interés que actúan en la sociedad chilena.

El Golpe Militar chileno abortó uno de los procesos sociales más significativos de nuestros países, efectuado en democracia y en conformidad con la legalidad e institucionalidad entonces vigente.

La democracia representativa no dejó lugar a las mayorías sociales ni a los pueblos originarios. Quedó todo en manos de ellos y de intereses externos.

Podemos pensar en qué sería de Chile si el cobre fuera nuestro, si los campesinos hubiesen consolidado su proceso de Reforma Agraria, si los trabajadores del campo y la ciudad se hubiesen incorporado y/o creado centro de poder y decisión.

Cómo habríamos afectado la realidad de América del Sur, si la economía hubiese recibido apoyo y valor agregado de sus universidades e intelectuales...si hubiésemos sobrevivido, como proceso, al aborto social del Golpe Militar.

Si el Estado no fueran "ellos", si el Estado fuésemos NOSOTROS.

Editado por Sentido Humano Consultores
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